La caza de Pepe
Que oso tan tenaz el que hicieron los señores de las entidades adscritas al minambiente en el caso de “pepe” el hipopótamo asesinado de la forma mas absurda, brutal y folklórica, que pudiera darse solo en una país como el nuestro, y que demuestran la clase de política ambiental, y los funcionarios públicos encargados de la protección y administración del medioambiente, ya que mientras en el mundo entero se hacen esfuerzos por preservar y proteger la fauna, aquí en cambio se forman “bloques de búsqueda” para matar animales exóticos, como los hipopótamos que huyeron hace dos años del zoológico de la hacienda Nápoles, expropiada por parte del Estado desde 1993, al exótico y extinto narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, quien en los años 80, y en pleno apogeo de su negocio ilícito de tráfico de drogas, se le ocurrió la genial idea de traer del áfrica y de otros lugares del mundo, animales exóticos para crear un enorme zoológico en su famosa hacienda , con el fin claro está de lavar su sucio dinero y, de ostentar y chicanear ante sus frecuentes y habituales invitados, todos especímenes del narcotráfico, traquetos, matones, politiqueros, lagartos, farándula criolla, y toda la gama de personajillos propios de la fauna mafiosa colombiana, muchos mas exóticos que los mismos hipopótamos “pepe” y su familia.
Luego de la expropiación de la hacienda que se realizó después de la muerte del capo, estos animales (Los hipopótamos), quedaron a manos de la administración estatal, es decir, a la deriva y a la desidia total. Se les trató mal, fueron mal alimentados, se les descuidó por completo, y dejados a su suerte. Dos de ellos se rebelaron y huyeron de este zoológico buscando mejor vida, tal vez con la idea de regresar a su verdadero hábitat natural a reunirse con su ancestros, una manada de hipopótamos de algún parque natural de áfrica como el parque nacional del Serengueti, en Tanzania, pero, con tan mala suerte que su escape les alcanzó sólo para llegar a las riveras del rio magdalena, donde se procrearon teniendo una cría llamado “Hip”. Ahora huérfano por culpa del terrorismo de Estado como dicen algunos indignados activistas ecológicos.
Durante estos dos años de fuga, estos hipopótamos retozaron bajo el sol tropical antes de encontrar uno de ellos su destino final, a manos de los señores de Corantioquia. Quienes se dieron a la tarea muy diligente de localizarlos, acorralarlos, emboscarlos y darles muerte a la manera mas típica colombiana, es decir a “plomo venteado”, todo esto desde luego al amparo de la ley de fauna , y su norma de “caza por control” que desde luego es legal aquí y en cualquier parte del mundo. Sin embargo, Independientemente, de si fue justificado y legitimo o no actuar de esta manera, de darle solución final a la colombiana, lo mas deplorable es la forma tan de quinta categoría, y cínica con la que pretenden distraer a la opinión publica nacional e internacional por sus procedimientos, las excusas que los del ministerio adujeron es que estos animales eran portadores de enfermedades y que podrían ser nocivos para la salud de los humanos con los cuales se produjera algún contacto, cosa que resultó ser falsa, ya que las pruebas que se les realizó al cadaver del animal por parte de expertos arrojaron resultados negativos.
Luego de la expropiación de la hacienda que se realizó después de la muerte del capo, estos animales (Los hipopótamos), quedaron a manos de la administración estatal, es decir, a la deriva y a la desidia total. Se les trató mal, fueron mal alimentados, se les descuidó por completo, y dejados a su suerte. Dos de ellos se rebelaron y huyeron de este zoológico buscando mejor vida, tal vez con la idea de regresar a su verdadero hábitat natural a reunirse con su ancestros, una manada de hipopótamos de algún parque natural de áfrica como el parque nacional del Serengueti, en Tanzania, pero, con tan mala suerte que su escape les alcanzó sólo para llegar a las riveras del rio magdalena, donde se procrearon teniendo una cría llamado “Hip”. Ahora huérfano por culpa del terrorismo de Estado como dicen algunos indignados activistas ecológicos.
Durante estos dos años de fuga, estos hipopótamos retozaron bajo el sol tropical antes de encontrar uno de ellos su destino final, a manos de los señores de Corantioquia. Quienes se dieron a la tarea muy diligente de localizarlos, acorralarlos, emboscarlos y darles muerte a la manera mas típica colombiana, es decir a “plomo venteado”, todo esto desde luego al amparo de la ley de fauna , y su norma de “caza por control” que desde luego es legal aquí y en cualquier parte del mundo. Sin embargo, Independientemente, de si fue justificado y legitimo o no actuar de esta manera, de darle solución final a la colombiana, lo mas deplorable es la forma tan de quinta categoría, y cínica con la que pretenden distraer a la opinión publica nacional e internacional por sus procedimientos, las excusas que los del ministerio adujeron es que estos animales eran portadores de enfermedades y que podrían ser nocivos para la salud de los humanos con los cuales se produjera algún contacto, cosa que resultó ser falsa, ya que las pruebas que se les realizó al cadaver del animal por parte de expertos arrojaron resultados negativos.
En cuanto a su peligrosidad, todo el mundo sabe que lejos de ser animales pacíficos y dóciles, los hipopótamos son en la realidad los animales que mas muertes producen a los humanos, en mayor numero que los ocasionados por otros tradicionalmente peligrosos como los cocodrilos y los leones en el continente africano, sin embargo, durante su estadía no produjeron daños significativos a los campesinos y habitantes de las orillas del rio magdalena, a no ser por unas cuantas vacas a las que lastimaron y algunos cultivos que según miambiente destruyeron, pero que comparados con la desidia en que el Estado Colombiano ha dejado al campo y la sumisión a la pobreza al que tienen acostumbrados a los campesinos de nuestro país, pues, no pasan de ser mas que molestias, con todo, había que hacer algo al respecto, en forma preventiva no fuera que alguno de estos hipopótamos atacara a un Colombiano. Cosa que ojalà hubiera ocurrido, y en sus amplias fauces de colmillos de 50 centímetros de marfil hubieran degollado algún paramilitar de esos que tortura y masacran a los campesinos de los mas apartados y retrasados campos de nuestro país, u ojalá se hubieran encontrado a algún guerrillero y le hubieran propinado una muerte segura por estar reclutando niños para la guerra y minando campos en el país, pero, nada de eso, estos hipopótamos se la pasaron todo este tiempo bostezando y retozando por el rio magdalena, tanto que algunos campesinos se habituaron a su presencia y hasta cariño les cogieron, lo que les llevó afirmar a algunos de ellos a las autoridades de Corantioquia ”Que no les vamos a decir donde están los otros hipopótamos, para que, pa´ que los maten como a pepe?”.
También los del mianmbiente se justificaron y excusaron por que según ellos luego de este largo periodo de tiempo no pudieron concretar la reubicación de los animales en un zoológico público o privado del mundo y que por lo tanto no había otra solución. Pero, esto mas que una justificación es la prueba palpable de la desidia y la negligencia, pues no fueron capaces de gestionar la reubicación de los hipopótamos, en un país civilizado esto lleva apenas un par de días a lo zumo. Se localiza al animal en cuestión, especialistas los sedan para manejarlo y se lleva a un zoológico, a un parque natural, o a un medio proteccionista privado que, de antemano ya está dispuesto a recibirlos, ahora que no vengan con el cuento de que nadie quería estos animales, cuando en el mundo lo que sobra es cultura preservacionista, zoológicos, fundaciones para la protección animal, de hecho desde tiempo atrás zoológicos como el de Pereira se habían ofrecido para recibirlo y en cuanto al parque y zoológico Jaime Duque, su gerente había afirmado que desde el año pasado se había ofrecido para recibir a los hipopótamos e inclusive como se ha dicho ahora ellos correrían con los gastos del traslado , aún así se precedió de semejante forma y ademàs, no actuaron precisamente con “transparencia”, creyeron que esta embarrada y tamaño asesinato del hipopótamo, no iba a transcender, se lo tenían bien tapadito, ya que la muerte de “pepe” ocurrió hace un mes y hasta ahora se conocen los detalles por las filtraciones de la prensa.
Pero el oso mayor de este suceso se lo lleva sin duda, nuestro glorioso Ejercito Nacional, que no sólo está hasta el cuello de “falsos positivos” y de violaciones a los derechos humanos, sino que ahora se presta para semejante obra de vergüenza animal. Como esta foto:
También los del mianmbiente se justificaron y excusaron por que según ellos luego de este largo periodo de tiempo no pudieron concretar la reubicación de los animales en un zoológico público o privado del mundo y que por lo tanto no había otra solución. Pero, esto mas que una justificación es la prueba palpable de la desidia y la negligencia, pues no fueron capaces de gestionar la reubicación de los hipopótamos, en un país civilizado esto lleva apenas un par de días a lo zumo. Se localiza al animal en cuestión, especialistas los sedan para manejarlo y se lleva a un zoológico, a un parque natural, o a un medio proteccionista privado que, de antemano ya está dispuesto a recibirlos, ahora que no vengan con el cuento de que nadie quería estos animales, cuando en el mundo lo que sobra es cultura preservacionista, zoológicos, fundaciones para la protección animal, de hecho desde tiempo atrás zoológicos como el de Pereira se habían ofrecido para recibirlo y en cuanto al parque y zoológico Jaime Duque, su gerente había afirmado que desde el año pasado se había ofrecido para recibir a los hipopótamos e inclusive como se ha dicho ahora ellos correrían con los gastos del traslado , aún así se precedió de semejante forma y ademàs, no actuaron precisamente con “transparencia”, creyeron que esta embarrada y tamaño asesinato del hipopótamo, no iba a transcender, se lo tenían bien tapadito, ya que la muerte de “pepe” ocurrió hace un mes y hasta ahora se conocen los detalles por las filtraciones de la prensa.
Pero el oso mayor de este suceso se lo lleva sin duda, nuestro glorioso Ejercito Nacional, que no sólo está hasta el cuello de “falsos positivos” y de violaciones a los derechos humanos, sino que ahora se presta para semejante obra de vergüenza animal. Como esta foto:
En la que aparecen miembros de nuestro glorioso ejército nacional, como una versión moderna de trogloditas cavernarios cazadores de la edad de Neanderthal. Que vergüenza, pero, ¿que se puede esperar de un ejercito que en varios casos ha matado a sus propios compatriotas por dinero? pues nada, esto es lo de menos. Todo un oso mayor que el hipopótamo sacrificado, y una vergüenza nacional, que ha involucrado a las autoridades del medioambiente, al ejercito, pero también a la sociedad doble moralista como la de los colombianos que se muestran indignados ante la muerte de un hipopótamo, (cuya vida también debe ser respetada) pero callan o se muestran indiferentes la mayoría, ante los crímenes horrendos e injusticias que se cometen a diario en este país del sagrado corazón.





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